Crece la importancia de la factura electrónica en las empresas españolas

No cabe duda de que la presencia y el valor que, a medida que van pasando los años, las empresas españolas dan a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) va en aumento y, por lo que se ve, se trata de un fenómeno prácticamente irreversible. Y es que las TIC han supuesto una absoluta revolución en el modo de trabajar de las empresas, tanto a la hora de relacionarse con sus clientes, como en cuestiones de marketing, de venta al público y, también ahora, en cuestiones de facturación. En este sentido, es la propia Unión Europea quien actualmente se encuentra estudiando las posibilidades que ofrece la Sociedad de la Información para dar un impulso más a los estados miembros en lo que se refiere a la generalización de la factura electrónica de manera que se convierta en una herramienta habitual en todo el tejido empresarial comunitario. como un uso habitual del sector empresarial de toda Europa.

Y es que, es necesario hacer hincapié en la importancia que tiene todo lo relativo a la facturación en el mundo de la empresa y, en todo caso, el alto coste que, especialmente para la pequeña y mediana empresa, supone el envío de la factura mediante correo postal o mediante personal laboral para posibilitar la confirmación, firma o pago del importe correspondiente. Es precisamente por estos motivos, unidos a la necesidad de mejora, avance y modernización de la sociedad mediante la implantación total de las TIC, por lo que, desde Europa se está comenzando a impulsar el uso de la factura electrónica. En este sentido, cabe destacar que nuestro país, hoy en día, se sitúa como uno de los países de la Unión que más ha normalizado la facturación electrónica entre empresas, sobre todo entre las grandes compañías, superando en un 5% a la media europea que se encuentra en torno al 7%. No obstante, en lo que se refiere a la facturación electrónica que afecta a los consumidores, nuestro país ocupa uno de los puestos más bajos de entre todos los Estados Miembros, con un porcentaje que apenas alcanza el 6%.

Por último, simplemente traer a colación que la implantación de la factura electrónica en todo el territorio de la UE no es un acto ni una decisión aislada sino que se encuentra en íntima conexión con la intención recientemente manifestada por los mandatarios comunitarios de crear un mercado único digital y, por tanto, la implantación de la facturación electrónica se configura como una conditio sine qua non para lograr el citado objetivo. En este sentido, simplemente traer a colación la opinión vertida por el informe del Grupo de Expertos de la Comisión Europea adviertiendo de que, en esta materia, es necesario establecer protocolos de creación de las facturas con estándares o modelos que contengan los mismos datos para toda la Comunidad.

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